Paola

Piano, con delicadeza, te reinventas,

a corazón abierto.

Otros compases, otras cadenzas,

la melodía de tu concierto,

al ritmo del allegro que interpretas.

María Fernanda

Mi hija hermosa:
Al cumplir los diez,
recuerdo eras ya talentosa,
íntegra, coqueta, cautivabas por doquier.
Ahora de diecisiete,
frente al espejo,
eres algo diferente.
Rimel, rubores, labios cereza o miel,
no hagas caso a amores que mienten 
aunque a veces duele y sufres también
No lo dudes, te querré siempre,
donde esté, en vida, o más allá de la muerte,
así en tu memoria, mi hija Fer.

Fusión

Quiero desnudar tu pensamiento, leer que tus proyectos y los míos puedan cruzarse sin destiempo; atrapar un beso que seduzca, con tus labios, mis anhelos, como las noches entre estrellas, como cuerpos en consenso, llenos de vida con versos, como un amor entre silencios.

Paz

Paz, no sabes cuánto te necesito, me haces falta. Sin ti, los días y las noches parecen un infierno. ¿Qué hice mal para merecer tu ausencia? ¿Será que creo en un dios diferente, sin templos, sin mentiras, sin ataduras? No puedo ser el mismo sin ti. No puedo ver a los demás a los ojos sin temer. Cuando recién nací, allí estabas, con tu cobijo, con tu dulzura; luego pareció que huíste.¿En dónde estás?